Jesús Calleja consigue las 7 cumbres

4 08 2008

Jesús cierra una etapa de su vida nómada, con la consecución de sus 7 cumbres. En unos últimos meses bastante movidos, permaneció en el invierno del Zanskar cruzando el río helado, en donde les pasó de todo. Emilio Valdés, el alpinista leonés que comparte como cámara los proyectos de Jesús desde que fichó por Cuatro, confesó que ni tan siquiera en ochomiles como el Lothse lo había pasado tan mal. El cruce del Zanskar helado es una actividad que Jesús fue el primer occidental en realizar, hace unos años, y ya dejó constancia de ella en un reportaje que realizó para nuestros Cuadernos Técnicos. Volvió allí para rodar esta actividad para Cuatro.

Y de vuelta del Zanskar, descansando tan solo 2 días, corriendo para Argentina. En tan sólo una semana ya han hecho cima en el Aconcagua, y están de vuelta en el campo base. Ahora, nuevos proyectos esperan a un ser tan inquieto como Jesús. Muy pronto, los polos serán el escenario de una de sus actividades.

Les dejamos la crónica que nos envía desde el campo base del Aconcagua:

http://www.barrabes.com/revista/articulo.asp?idArticulo=5580

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Proyecto de turismo alternativo y de aventura en Argentina

26 06 2008

ExpedicionesArgentinas.com

Hemos estado un poco desconectados debido a que nos incorporamos activamente al proyecto ExpedicionesArgentinas.com – Una propuesta diferente, que a nuestro entender será de gran utilidad para aquellas personas que estén planificando sus próximas vacaciones de aventura, cerca de la naturaleza.

Se trata de un sitio de turismo alternativo & de aventura integrado por:
– una guía de viajes online,
– un buscador de prestadores y travesías en toda la Argentina,
– un eShop con productos y servicios relacionados al turismo alternativo, y
– una red social en donde los miembros podrán intercambiar opiniones, relatos, sugerencias, y fotos con otros miembros de la comunidad.

Para más información los invito a que ingresen al sitio y dejen su email para recibir la invitación a la versión alpha:

http://www.ExpedicionesArgentinas.com





7 Continentes – 7 Paredes = 7 desafíos

26 06 2008

Bajo este genuino título se esconde un ambicioso proyecto deportivo que busca llevar los límites de la escalada extrema en pared hasta fronteras todavía hoy poco conocidas.

El objetivo no es otro que la escalada en libre de las 7 paredes más emblemáticas de los 7 continentes; esto es, una vuelta al mundo vertical, en la que sus protagonistas pasarían a ser meros espectadores de una obra tan importante que tendría como escenario los “anfiteatros”  más espectaculares del mundo.

Es un proyecto inédito internacionalmente, ya que si bien, cualquiera de las paredes que visitaremos son consideradas por si solas como objetivos de altísima dificultad, la conjunción de todas ellas en un mismo proyecto constituye un reto hasta ahora jamás planteado por escalador alguno.

Un estilo genuino

“Aunque sabemos a ciencia cierta que el mero hecho de subirse valiéndose de todas nuestras posibilidades por estos muros verticales, que en la mayoría de los casos superan los 800 m de desnivel, es ya de por sí una hazaña, nuestras pretensiones van un poco más allá, queriendo acometer cada objetivo en el estilo de escalada más puro que existe, esto es, escalando enteramente en libre todas y cada una de las rutas.

Algunas de las que nos proponemos aún no han sido conseguidas en este estilo por escalador alguno, y el resto apenas cuentan con un puñado de ascensionistas que si se atrevieron con un reto de tal envergadura. Por supuesto este reducidísimo grupo de vanguardistas de la dificultad, no son escaladores anónimos para nosotros, ya que hoy, a aquel grupo de genios entonces tomados por locos de nombres tan dispares como Golfang Gullichm Catherine Destivelle, Kart Albert, Lyn Hill, Alex & Thomas Huber… hoy son las consideradas leyendas de la escalada”

Les dejo un video:

Página oficial de estos dos hermanos: http://www.pouanaiak.com

 





Expedicion al cerro Tres Cruces (6749 mts.)

2 06 2008

En esta oportunidad les presento un relato publicado en la web de Makalú, sobre el ascenso al Cerro Tres Cruces realizada en el 2004. Que la disfruten!

El Relato

Este es un escrito que intenta complementar y ampliar el de Fernando y como siempre lo hago para mis amigos, para mí e intento volcar lo que voy sintiendo. Fernando hizo el suyo, es como mi ayuda memoria, pués él tubo la constancia de ir escribiendo todos los días.

Formamos el grupo Fernando Santamaría (jefe del grupo), Eduardo D´Angelo (médico), Caludio Giallorenzo, Darío Tharskeslian y yo, Eduardo Sibulosky. Del grupo que fuimos al Pissis “el nuevo” es Darío.

Esta salida comienza cuando subimos el Cerro Pissis, el año pasado, pero sin saber que ibamos a hacer el Tres Cruces. En ese momento, de lo que estábamos seguros era que ibamos a ir a otro cerro y apareció éste que según el relato de Darío Bracali, “..la ruta por el Norte, a la cumbre principal, es la normal más exigente de la Puna..” y es verdad, y no solo lo digo yo, sino que lo dicen mis amigos con su tremenda experiencia.

A pesar del tiempo que va pasando me surgen al principio casi las mismas cosas, como en todos los viajes, no aprendo. Salgo un poco angustiado y triste. Es como algo que tengo dentro, que hace que salga igual, como si fuese una obligación la de partir y no es así. Con los miedos de siempre y en la búsqueda infinita de sentir profundamente, vivir.
Este año estoy un poco mas en paz, pero con esa inquietud, ese cosquilleo interior muy difícil de controlar.

Siento y pienso en mis hijos, ahora particularmente en Fer, en sus “quilombos con matemática, lengua y el resto”. Pauli, ya esta en otra, como dicen los pendejos “ya se cortó”.

Una parte importante para este viaje fue el entrenamiento y la constancia de todo el año, el motivarme con una meta, que no es cercana, sino que hay que esperar meses. El resto como siempre, todo a último momento, conseguir días de vacaciones que no son vacaciones, son expediciones. Se dan circunstancias que no solo pasan por los resultados, sino que es el riesgo, la vida y la aventura.

Te invito a que leas todo este estupendo relato!

http://www.makalu.com.ar/web/ver_expedicion.php?exp_id=12

 





Transpatagonia 2002: querer es poder

22 05 2008

Mariano Loréfice – Experto Aventurarse

Unir los dos océanos por caminos y rutas no es difícil. Pero, hacerlo a través de los Andes por senderos y por la Meseta de Somuncurá, exige hacer camino al andar. Para la segunda edición de la travesía Transpatagonia, tenía preparada una sorpresa. Quería hacer un cruce a los Andes diferente y sólo me faltaba encontrar a los audaces que se atrevieran. Moni Nicola, del gimnasio Pacha de Venado Tuerto, me presentó un grupo de personas que querían vivir una aventura y a quienes, si algo les sobraba, eso era entusiasmo. A ellos se les sumaron algunos participantes más y quedó conformado un equipo de diez ciclistas, muy diverso y desparejo, con gente que en un noventa por ciento no tenía nada de experiencia en travesías de estas características.¿Quiénes están preparados?

Más fácil habría sido ir con ellos a alguna carrera de aventura, donde, llegado el caso, se podrían retirar de la prueba. Pero en esta ocasión no habría posibilidades de abandono: tendríamos que llegar o llegar. Durante los tres días del cruce, quedaríamos sin vehículo de apoyo y sólo con la posibilidad de obtener eventual y limitada ayuda de algún poblador aislado. Cada uno tendría que pilotear su bicicleta por trabados senderos y cargarla por escarpadas subidas, con una mochila, bolsa de dormir y colchoneta.

Confiaba en que las etapas habían sido diagramadas para que les quedara margen e incluso un día de descanso. La experiencia con otros grupos en travesías con características extremas, me había demostrado que tanto chicos, mujeres y veteranos pueden hacerlo. Como ejemplo, en la edición de Transpatagonia del año anterior, Laura Balestra, la doctora del grupo, que no era ciclista ni entrenaba, acompañó en todo el recorrido a sus posibles pacientes, con una bicicleta de acero y horquilla rígida. O el caso de Guido de Giovanni, quien, con 14 años, al igual que Laura completó el recorrido a puro pedal.

Siempre aparecen casos destacables que sirven como buen ejemplo para aquél que tiene una buena bici, entrena a diario y no se anima. Creo que cualquiera, con un entrenamiento medio y ganas, puede realizar las etapas. Lo fundamental son las ganas y no se puede hacer nada ante la desmotivación de la persona más entrenada.

El héroe de la Patagonia

Mientras esperábamos la balsa para cruzar el lago Tagua Tagua, algunos descansaban, tomaban mate, sacaban fotos y contaban historias. Pero hubo alguien que juntaba basura. Para él la basura no era chilena: así como el medio ambiente, era de todos y debía ser juntada. Ese era el concepto conservacionista de Mariano Blatt. ¿Quién sabe si cruzaría la Patagonia?, pero a su paso dejaría la huella invisible de quienes saben andar.

En la región cordillerana patagónica, aún quedan pasos a Chile restringidos a todo vehículo motorizado. Hay muchas huellas y senderos que se pueden trasformar en un obstáculo infranqueable para todo aquel que no esté dispuesto a esforzarse. Pero, ¿para qué esforzarse habiendo caminos? La respuesta la tendrán todos aquellos que vivan la experiencia y se animen a llegar, aunque sea empujando las bicis.

Para unir la aldea de Llanada Grande, en Chile, con el lago Puelo y el Bolsón, hay que descifrar una maraña de senderos que llevan a lugares de una belleza extraordinaria. Bordeando lagos, ríos y cruzando pequeñas pampitas, se pueden encontrar pobladores que se describirían como habitantes del paraíso. Como premio a nuestro esfuerzo podríamos compartirlo con ellos.

En medio del bosque, cuando el cansancio se siente y la luz apenas atraviesa la tupida floresta, podés sentirte perdido. El sendero se hace tan estrecho que apenas puede pasar un peatón. La huella tan profunda y angosta, es una canaleta que labró el agua y apenas deja espacio para los pies. Las manos van ocupadas en empujar la bicicleta y retirar las ramas para abrirnos paso.

La cuesta parece que llevara al cielo. Interminable, nos obliga a resignarnos. Nuestra velocidad apenas alcanza el kilómetro en la hora. La distancia se transforma en un enigma y los cálculos de tiempo nos advierten que de día no llegamos. Por fin termina la subida. No alcanzamos el cielo y lo tenemos que adivinar por encima del eterno techo de vegetación de la selva valdiviana.

La bici se transforma en un elemento de batalla que amigablemente abre la cortina de vegetación y nos permite deslizarnos en las bajadas, rumbo a lo desconocido. De una forma instintiva, como jamás lo habíamos hecho, disfrutamos del dominio de una bicicleta que en ese momento descubría el verdadero mountain bike. Jugamos, nos sentimos chicos y también nos caemos como tales.

Lógicamente, los integrantes del grupo tenían habilidades dispares. Había quienes eran más fuertes en las subidas y quienes eran más hábiles en las bajadas. También teníamos a Dina, sobrecargada de peso y cosas superfluas, como luego admitió ella, y a Mario, ¡quien se había olvidado la mochila!

Pero lo más importante era la gente y las buenas personas que constituían el grupo. Esto fue fundamental para formar un excelente equipo. No faltó quien le cediera a Mario una bolsa de dormir, ni quienes se quedaran atrás para ayudar a Dina, que por suerte no se fastidiaba ni perdía el buen humor.

En mi caso, cargaba dos alforjas laterales, un bolso superior y un trailer Halawa. Mi equipaje estaba constituido por elementos de auxilio y la comida, que era para que 11 personas comieran durante dos días. En las angostas canaletas que a veces teníamos como camino, y entre las piedras, el trailer podía llegar a atascarse. Pero ahí estaban, serviciales para desatascarlo. Quién sabe de dónde les salía la motivación. Todos estaban cansados, pero no dejaban de solidarizarse.

El dominio y el temple de cada uno se pusieron a prueba. El dominio, estrechamente ligado al coraje y a la prudencia en las bajadas. El temple, con la garra, la paciencia y la confianza en las interminables cuestas minadas de rocas, donde la bici se transforma en un lastre. Nos hubiéramos encontrado perdidos si perdíamos la confianza. Era una prueba psicológica, en la que casi todos debieron encontrar el poder de su fuerza interior.

Continúa…

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En balza de Iguazú a Buenos Aires

21 05 2008

Gracias Federico por acercarnos esta historia. Los invito a leerla:

“Me parecieron situaciones risueñas, algunas disparatadas y otras insólitas—además de riesgosas—las aventuras que vivieron años atrás dos muchachos con poca experiencia y mucha imprudencia” –esta es la explicación de por qué comencé el relato dividido en doce capítulos breves, de una travesía a la deriva sobre el río Paraná entre Iguazú y Buenos Aires. .

Este relato me permitió memorizar las contingencias vividas décadas atrás por dos veinteañeros sin la menor experiencia en viajes ni recursos para realizarlos. Yo era uno de ellos y con mi amigo Toto finalmente hicimos una travesía en embarcaciones improvisadas, navegando a la deriva dos mil kilómetros en uno de los ríos más largos del mundo y uniendo el Iguazú con Buenos Aires..

Un poco por deformación profesional, trataré que este relato resulte entretenido y fácil de leer. Algunos de quienes han leido mi primer narración me han pedido que no la deja espaciada de lunes a lunes porque se podría perder la hilación. Otros me preguntaron si los dibujos son míos y les respondo que sí, que me causó un inesperado placer el graficar algunas situaciones sobre las cuales no pude tomar fotografías en su momento.

Alguien me preguntó sobre el motivo de presentar este relato, a tanto tiempo de ocurrido el suceso. Y contesto que son dos motivos. Uno surgió cuando descubrí entre papeles relegados el cuaderno de viaje, con descripciones que ya había olvidado pero que me resultaron muy amenas y divertidas. Y pensé: “Si esto me divierte a mí, que ya lo conocí, podría ser interesante para otros”.

Y el segundo motivo es que este relato puede explicar que vivir una aventura está al alcance de cualquiera, basta que se anime y tenga verdaderas ganas de vivirla. No hacen falta dinero,  recursos especiales ni siquiera experiencia anterior. Claro que la imprudencia depara peligros que pueden ser muy serios.

Oscar Fernandez Real

Primer Capitulo

Tomar el tren de carga. Linyera con Cruz de Hierro. Personajes de John Dos Passos. Influencia de un vagabundo que fue comandante de un destructor alemán durante la Batalla de Jutlandia, y que guardaba como gran tesoro una Cruz de Hierro. Los linyeras (se llamaban “crotos” por el nombre de un gobernador bonaerense que los autorizó a trasladarse en trenes de carga).

Tomar el tren de carga

La vida de un aventurero puede tener un comienzo diverso, no siempre heroico ni racional. En este mes de enero se cumplieron cincuenta y dos años de mi primera aventura, y quiero contar cómo empecé –siendo apenas un muchacho de barrio, sin mayores recursos económicos– la larga serie de experiencias que ahora forman mi bagaje aventurero.

A mis diecinueve años, recién egresado del ciclo medio de un Industrial de Aviación, yo comencé a trabajar como mecánico de mantenimiento en una fábrica de caños y accesorios de fibrocemento –aún no se había descubierto que el amianto era muy cancerígeno—y allí hice mis primeras armas en la lucha sindical, que pronto abandoné. La cosa era conseguir un salario, ya que por entonces era difícil obtenerlo antes de cumplir con el servicio militar.

Dentro del pequeño mundo de esa fábrica conocí a un grupo de personajes extraordinarios, pero entonces me hice amigo de Jaime Prats, otro mecánico de 24 años a quien pronto admiré pese a su desgarbada pinta de Cantinflas y a sus esporádicas borracheras. Era muy inteligente y sensible, ávido de libros y pletórico de fantasías.

Esa fábrica estaba situada en las afueras de Haedo y al costado de una vía ferroviaria por la que circulaban uno o dos trenes de carga por día. En anchos zanjones que orillaban la vía acampaban linyeras, algunos de los cuales después seguían viaje trepándose a los lentos convoyes.

Linyera con Cruz de Hierro

Nuestro trabajo nos permitía a Jaime y a mí muchos ratos libres, en los que charlábamos y nos intercambiábamos sueños e ilusiones. Una mañana nos escabullimos hasta la vía y hablamos con un viejo que se había hecho una cubierta provisoria con unas chapas y cartones. Nos llamó la atención su actitud, digna y casi elegante, mientras cocinaba un potaje de hierbas y yuyos. Reticente al principio, cuando comprobó que nuestro interés era respetuoso y no mera curiosidad, contestó a nuestras preguntas con un lenguaje culto en el que evidenciaba su origen alemán.

Nos contó que era vegetariano y que hacía años recorría nuestro país, a veces haciendo unas changas pero la más de las ocasiones largándose hacia cualquier rumbo, preferentemente las sierras de Tandil y de la Ventana. Correspondiendo a nuestras preguntas sobre su itinerario y origen, cuando ya sintió algo más de confianza en nosotros extrajo de sus ropas un gran sobre de cuero en el que guardaba papeles y documentos.

Nos sorprendió cuando explicó que había participado en la Primera Guerra Mundial como capitán de un destructor alemán, protagonizando hechos que lo hicieron meritorio de la Cruz de Hierro, pero la decepción por el destino de Alemania  lo había instado a abandonar todo y lanzarse a peregrinar como un ermitaño. Nos contó que había participado en la batalla de Jutlandia. pero cuando la flota se rindió y fue internada en la base inglesa de Scapa Flow los capitanes abrieron las válvulas de sus buques y los hundieron, para no afrontar la indignidad de la rendición.

Cuando nos despedíamos, el viejo extrajo su joya más preciada. Era una Cruz de Hierro con bordes plateados y una larga cinta blanca y negra.
El viejo linyera era vegetariano y contó que en la Primera Guerra Mundial (1914-18) había sido comandante  de un destructor. Nos mostró una Cruz de Hierro, su tesoro más preciado.

LA BATALLA DE JUTLANDIA

La Batalla de Jutlandia fue la mayor batalla naval de la historia hasta la Batalla del Golfo de Leyte en 1944, por cantidad y calidad de barcos, con una diferencia, fue el mayor enfrentamiento artillero naval de la historia.

Mayo-Junio 1916- La batalla de Jutlandia (o Skagerrak) fue la mayor batalla naval desde la de Ecnomo en 256 aC. Nunca desde entonces se han enfrentado tantas naves y tantos hombres… para nada. Ante la superioridad naval británica, la flota alemana había eludido durante largo tiempo el combate y permaneció en sus puertos. El ascenso al mando de su flota del almirante Reinhardt von Scheer, más agresivo que su antecesor, propició que por primera vez la flota alemana saliera al Mar del Norte. La batalla duró dos días y técnicamente no hubo un vencedor. Los británicos perdieron 14 barcos, con 6.100 bajas, y los alemanes perdieron 11, con 2.500 bajas. Pese al resultado relativamente favorable a Alemania, la flota germana no volvió a desafiar durante el resto del conflicto a la Gran Flota británica, permitiendo que esta continuara con su dominio del Mar del Norte. Los alemanes pusieron desde allí  todas sus esperanzas en la guerra submarina.
LA CRUZ DE HIERRO

Al igual que el resto de las Cruces de Hierro de Segunda Clase, está formada por 3 piezas, 2 externas de plata alemana soldadas entre sí que sujetan el núcleo de hierro semimate.   Si bien tiene las mismas dimensiones que la de 1939 (44×44 mm), cada lado tiene 2 mm menos de grosor que la de 1939.  En la parte frontal aparecen, en orden descendente, la corona imperial, la letra W  (en honor al Kaiser Wilhelm II) y la fecha de su instauracion, 1914.  En su parte posterior aparecen, en orden descendente, la corona imperial, las letras FW  (en honor al Kaiser Friedrich Wilhelm III), las hojas de roble, y la fecha de su instauracion (1813).   La Cruz lleva una banda de color blanco y negro, colores representativos de la Alemania de la Primera Guerra Mundial.

Cruces de Hierro de 2da Clase 1813 y 1914,de la colección de Pedro Cortés – Munich

Personajes de John Dos Passos

Con Jaime nos decidimos, estimulados por la lectura de “Manhattan Transfer” de John Dos Passos.. Un día próximo, aún sin definir el plazo, nos lanzaríamos a tomar un tren de carga, para correr aventuras como ese viejo alemán.
Los linyeras de esa playa ferroviaria de Haedo abordaban trenes de carga para viajar por todo el país. Los autorizaba la llamada “ley Crotto” por el nombre de un gobernador bonaerense

No lo hicimos.  Pasó el tiempo y las circunstancias nos separaron. Cuatro años después, una noche me encontré con Jaime en la estación Liniers del Ferrocarril Sarmiento. Apenas cruzamos unas palabras, porque él estaba con su mujer y sus suegros y yo tomaba un tren en sentido contrario. Yo había realizado ya dos viajes aventurados hacia la Quebrada de Humahuaca y navegado el río Paraná en una balsa, desde Iguazú hasta Buenos Aires. 

Suspiró largamente y me abrazó, antes de subir al tren de pasajeros.       

–Pichón (así me llamaba), vos sí que alcanzaste a tomar el tren de carga…

Nunca más lo ví, pero sigo recordando sus gestos pausados y su mirada melancólica.

Los invito a leer el próximo capitulo: Cap. 2: El último hidroavión. Espejitos para los indios. Un loco como acompañante. Hidro con historia de bombas





Expedición al gran lago – Eduardo O´Connor

20 05 2008

Habían llegado navegando por los ríos Negro y Limay desde prácticamente el océano Atlántico, Carmen de Patagones. La expedición náutica fue encabezada por el entonces teniente de la Armada Eduardo O”Connor a bordo de la primera “Modesta Victoria”. 

Vamos transitando hacia los 120 años del notable acontecimiento que tuvo por principal escenario el lago Nahuel Huapi, la “gran laguna” o “gran lago” como también fue nombrado, zona donde algunos escritos ubicaron la “Ciudad de los Césares”. Y asoman en la pantalla ya histórica el marino Eduardo O”Connor -llegaría a contraalmirante- y “su” lancha que bautizó “Modesta Victoria” en homenaje a su esposa y al éxito de expedición náutica. Eduardo O”Connor (18/10/1858-5/4/1921) nació en Mercedes (Buenos Aires) y concretó estudios en la Escuela Naval y en Francia. Estuvo casado con Modesta Castro y tenía acreditada experiencia en navegación fluvial por los ríos Negro y Limay.

Intentos: meta el Nahuel Huapi

Los vaporcitos “Neuquén” y “Río Negro” -de origen británico- fueron las naves que el gobierno nacional destinó para unir el puerto marítimo-fluvial de Carmen de Patagones con el lago Nahuel Huapi. En el primer viaje del “Neuquén”, Comisión Exploradora que estuvo bajo la jefatura de Erasmo Obligado, O”Connor fue su comandante y además encargado de las observaciones astronómicas. La aventura náutica fracasó. El vaporcito a ruedas llegó por el Limay un poco más arriba de la Confluencia y se desarrolló entre el 25 de febrero y el 15 de junio de 1881. El segundo intento, con el “Río Negro” y el marino mercedino también comandante tampoco tuvo éxito. No pasaron de cercanías de la desembocadura del Collón Cura (8 de octubre al 3 de diciembre de 1881). Insistieron los navegantes, nuevamente con el “Río Negro” y similar tripulación -siempre O”Connor comandante- hincaron las aguas del Negro y Limay, pero no pudieron vencer el famoso peñón en el mismo lugar que la anterior expedición (31 octubre de 1882 al 13 enero 1883).
Y llegaría el cuarto viaje expedicionario fluvial, repetido con el “Río Negro”. Esta vez O”Connor sustituyó a Obligado -enviado a Gran Bretaña para la adquisición de otros vapores- y con toda la intención de llegar al “gran lago”, como ocurrió. Cuando estuvieron en el “Peñón Villarino” -así bautizado por ellos- y no pudieron pasar, O”Connor ordenó el regreso del vapor a Carmen de Patagones. Desembarcaron la lancha que, previendo esta nueva contingencia, había hecho construir en el Tigre y con un chinchorro a remolque, a remo, vela y sirga emprendieron la última etapa al Nahuel Huapi.

La “Modesta Victoria”

El ingeniero constructor Guillermo Parfait -bajo la dirección de O”Connor- construyó en su astillero del río Luján (Tigre) la lancha a vela por orden de la Marina de Guerra. Costó 500 pesos de entonces. Desplazaba cuatro toneladas, con 8,06 de eslora, 1,705 m. de manga; puntal, 0,95 y calado medio 0,775 “Construcción en tingladillo, popa a espejo. Aparejo: dos velas al tercio. Sin cubierta y con palamento para ocho remos. Fue llevada a Carmen de Patagones a fines de 1883 en el paquete “Santa Rosa”.
Con la “Modesta Victoria” se hizo todo el recorrido del lago Nahuel Huapi. Se tienen noticias que permaneció hasta 1911 en Carmen de Patagones. Sobre su destino final dice un escrito: “En 1896, el teniente de navío Albarracín, (Santiago J.) al levantar el inventario de las existencias de la abandonada escuadrilla (del río Negro), encontró la famosa lancha ya destruida y en mal estado por el abandono en que la había dejado el contratista De Castro”. Y en otro escrito se expresa que “La lancha permanece en Patagones hasta 1911, ignorándose su destino ulterior”. Esta es la breve historia de la primera “Modesta Victoria”. Con igual nombre otra nave, de mayor volumen, surca actualmente las aguas del gran lago cordillerano.

La recorrida náutica y terrestre

Luego de abandonar el vapor “Río Negro”, Eduardo O”Connor, el subteniente Federico Erdmann, guardiamarinas León L. Zorrilla y Elías E. Romero, contramaestre Pedro Wilson y tres marineros emprendieron el último tramo del Limay, brava corriente en contra y mucho sacrificio para avanzar con la pesada lancha, en la cual además de los nombrados transportaban víveres, armas e instrumental científico: cronómetro, teodolito, cadena agrimensor, quintante y sextante, horizonte artificial de mercurio, sonda automática de Walker, barómetro aneroide y otro de altura (averiado durante el viaje), termómetro centígrado y de máxima y mínima, psicrómetro, pluviómetro y máquina fotográfica. Bien equipados los muchachos marinos de entonces. E.O.C. acababa de cumplir 25 años y era teniente.
Imposible narrar con más detalles las alternativas de esta extraordinaria expedición náutica, pero sí recordar que el 13 de diciembre de 1883 “a 2h 40m pm entraba triunfante en el Lago Nanüel Huapí, con el aparejo largo y el Pabellón Nacional al tope, la lancha que en ese momento se llamó: Modesta Victoria” (sic).
Luego de reparar la avería en la Modesta Victoria se aprontaron para levantar plano del lago y lo iniciaron por la costa norte. Triangulaciones, sondeos, observaciones astronómicas, recorridas por tierra, etc. pero lo más destacado, nombres que impusieron a la -para ellos- flamante topografía. Ensenadas: Hermosa, 1º de Enero y del Cisnal. Islas: General Villegas, Diez Arenas, Victorica (por Benjamín, ministro de Guerra y Marina, hoy isla Victoria), de los Víveres, entre las más importantes. Contaron 27 islas y 4 islotes. Bautizaron a varios ríos como Blanco, Grande, Chico y de las Piraguas. Lagos: Francisco Moreno y Frías. Canal de la Cerveza, cerro 3 de Febrero. Observaron y describieron flora y fauna. La sonda no alcanzó a medir las mayores profundidades, pero pasó los 500 metros. Atmósfera, vientos, oleajes, peces, temperaturas, clima y anteriores exploradores también formaron parte de los escritos que dejaron. Usaron remos y vela. Varias noches durmieron mojados y hasta desayuno con caldo de charque -por carecer de té y café- más jamón de oveja, mate amargo, -algunos días con yerba del anterior-, tarros de conserva y sardinas. Anduvieron dos meses navegando y caminando hasta el 8 de febrero de 1883.
Llevaron diario y produjeron informe. “Los paisajes del lago ofrecen cuadros y panoramas de una belleza incomparable” fue una de las expresiones que les produjo la zona. O”Connor destacó la importancia que para la República Argentina significaba “la posesión del gran lago” agregando en parte del informe al ministro Victorica: “La geografía ha completado la región patagónica en una gran área de extensión y han desaparecido para siempre las leyendas misteriosas que la envolvían en un velo, hasta hace poco imposible de descorrer”. (1883). Además de concretar por primera vez la navegación desde Carmen de Patagones al Nahuel Huapi, los trabajos de Eduardo O”Connor y su gente constituyeron el primer estudio o levantamiento hidrográfico del lago Nahuel Huapi. Y algo más.

– Bibliografía principal: Albarracín, S. J. Estudios, 1886 y La Conquista, 1912. Arguindeguy, P. E. Apuntes, 1972. Ministerio de G. y M. Memoria 1884. Almeida, J. L. Modesta Victoria, 1966. Pérez Morando, H. Varios. O”Connor, E. Informe BCN, 1884 y otros.

Héctor Pérez Morando (*)
(*) Periodista. Primer Premio ADEPA 1998